viernes, 28 de febrero de 2014

CARNIVAL IS HERE

Carnival is here! It´s time for fun, costumes, masks, parades, music and bands. Happy carnival!.



CARNIVAL IS HERE! on PhotoPeach

viernes, 21 de febrero de 2014

OS DEJO UNAS IMÁGENES DE LA GRANJA DE SAN ILDEFONSO QUE PRONTO VISITAREMOS

NOS VAMOS A LA GRANJA DE SAN ILDEFONSO on PhotoPeach

NOS VAMOS DE EXCURSIÓN EN MAYO A LA GRANJA DE SAN ILDEFONSO EN SEGOVIA



La localidad de San Ildefonso fue elegida por la realeza española como residencia no habitual. Este Palacio se lo debemos a Felipe V, que dio la orden de su construcción al igual que sus jardines. El palacio fue usado como residencia de verano desde Felipe V  y por todos sus sucesores hasta Alfonso XIII. Su nombre proviene de una antigua granja que los monjes jerónimos del monasterio segoviano tenían aquí. Es el principal jardín Barroco que queda en España; por su importancia y enormidad es como comparar los jardines del Real Sitio con los de Versalles. Felipe V quiso imprimirle un carácter vacacional. El objetivo inicial de Felipe V era construir un lugar de retiro, un lugar donde apartarse de la Corte, justo lo contario del Palacio de Versalles. Versalles es una construcción tanto vegetal como arquitectónica, para ensalzar el Absolutismo de Luis XIV. Todo lo contrario de lo que pretende  Felipe V al construir La Granja.
 Felipe V quedó prendado del lugar tras un día de cacería y ordenó la edificación de un pequeño palacio con jardines a su alrededor. Felipe V no quería gobernar desde allí, sino disfrutar de los privilegios de la vida de la realeza. El rey Felipe V crea este entorno para disfrutar de la vida, para abandonar la Corte y el ejercicio del poder; dedicarse a sus placeres, a la caza, pues el rey deseaba alejarse del Álcazar de los Austrias.
Por un lado hay un jardín ornamental, que es lo que está inmediatamente cercano al Palacio y por otro lado un gran parque que está poblado de bosques de fronda, donde viven animales y el fin último de esta zona es practicar la caza por parte del Rey.
Felipe V invertía su tiempo en la granja como esparcimiento personal. Las fuentes que decoran el recorrido hacen referencia a la mitología clásica, pero también hay otros que hacen referencia a la belleza. En la parte más alta del recinto se encuentra el lago artificial que provee de agua a las fuentes. Los Reyes pescaban aquí en un día de campo.
Felipe V está enterrado en el Palacio de la Granja y su segunda mujer Isabel de Farnesio se instaló allí por orden de Fernando VI  mientras este reinó, pues la quería alejada de la Corte.



 Fuente: Eduardo Juárez
Profesor Historia de la UNED


CARLOS V EN LA BATALLA DE MÜLHBERG

VISIÓN DEL CUERPO DE TIZIANO.
 Otra de las obras que pudimos contemplar en nuestra visita al Museo del Prado es el retrato a caballo más impresionante de la Historia del Arte. Se trata del poderoso Emperador Carlos V, hijo de Juana la Loca, que fue retratado por su pintor preferido Tiziano, para inmortalizar así su victoria en la batalla de Mülhberg. El 24 de abril de 1547 Carlos V y su ejército imperial atacan por sorpresa en Mülhberg a las tropas protestantes tomando prisionero al Principe Federico de Sajonia. El emperador aparece en el lugar de la batalla montado en un caballo con armadura y del cuello le cuelga un Toisón de Oro que es el símbolo de los reyes españoles, sobre el pecho lleva la banda roja propia de todos los generales de la guerra, El casco está forrado de piel de foca, así resbalaba el agua de lluvia. En su mano derecha porta una lanza. Las lanzas en ristre eran las que se usaban en las justas (combate que se hacía entre dos contendientes a caballo y con lanza). Se trata de lanzas muy pesadas, provistas de una arandela que protegía la mano del combatiente.Las armaduras se hacían a medida, era como la alta costura de la época, las hacían los grandes armeros y artesanos. En el cuadro el Emperador dirige su mirada hacia adelante con firmeza, seguridad y sin temor a nada porque en esa época él era el hombre más poderoso de la Tierra. El propio Carlos V le dijo a Tiziano que lo retratara como un auténtico vencedor porque así se representaban a los emperadores romanos.
 Como dato curioso, la armadura labrada en oro y plata, se conserva en la Real Armaría del Palacio Real de Madrid, junto con las galas del caballo. Este retrato es la imagen por excelencia de Carlos V.

LAS MENINAS DE VELÁZQUEZ

La obra maestra más conocida del Museo del Prado y que pudimos contemplar es La familia de Felipe IV o Las Meninas de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. En el cuadro el autor aparece retratado junto al resto de los personajes. Los Reyes Felipe IV y Dª Mariana de Austria, padres de la Infanta Margarita, están reflejados en el espejo y Velázquez quizás los estaba pintando. Las Meninas que aparecen en el cuadro son Agustina Sarmiento e Isabel Velasco que son  las cuidadoras de la Infanta Margarita. El término Menina significa "niña" en portugués. A la derecha podemos observar a los bufones Mari Bárbola y Nicolasito Pertusato, estos entretenían a los reyes. María Ulloa era una criada, era viuda y se vestían como las monjas cuando enviudaban. Al fondo en la puerta se encuentra el amo de llaves.
Velázquez lo pintó en 1656 cuatro años antes de su muerte.


LA RUINA DEL SISTEMA: EL REINADO DE CARLOS IV




Carlos IV era un hombre de pocas luces que se dejaba gobernar por su mujer, María Luisa de Parma, que no era precisamente un dechado de virtudes. La Reina dio en encapricharse por un guapo mozo de la Corte, de nombre Godoy, al que hizo ascender hasta la cumbre política y la nobleza, haciéndole casar con una dama de la alta nobleza castellana.
Godoy carecía totalmente de talento y de cultura, de manera que toda su ambición se cifraba en mantenerse en el poder, como si fuera el verdadero rey de España.
En el otoño de 1788 muere Carlos III y en la primavera de 1789 el pueblo de París inicia su revolución contra la Monarquía de Luis XVI y de la impopular reina María Antonieta. El asalto a La Bastilla, la fortaleza real alzada en el centro de París, se produce en el verano de 1789.
Eso quiere decir que a principios del reinado de Carlos IV, en Francia todo el sistema político se está desmoronando, cuando el hambre afligía a las capas más humildes, provocó el estallido de la gran Revolución Francesa.
El deseo de los reyes españoles de la dinastía Borbón, a lo largo del siglo XVIII, fue refugiarse a la sombra del gran poderío de Francia.
Ahora bien, ese panorama iba a cambiar con la Revolución Francesa.
La revolución se fue radicalizando hasta llegar al destronamiento de Luis XVI y de su mujer María Antonieta. Y no solo destronados, sino también presos y degollados. El propio rey, Luis XVI, sería ejecutado en 1793 cortándole la cabeza en la guillotina, igual que a su mujer.
Y como protesta contra la acción de los revolucionarios franceses, España declaró la guerra a Francia.
La guerra se hizo inevitable entre dos naciones, hasta entonces tan amigas y tan aliadas. Al final España negoció la paz. Sería la Paz de Basilea, firmada en 1795, donde tuvimos que ceder a Francia la isla de Santo Domingo.
De ese modo puede decirse que se cerró el siglo XVIII.
Durante este siglo podemos destacar las obras del escultor murciano Salzillo y a finales del siglo XVIII destacó en pintura Francisco de Goya.
Goya se convirtió en el pintor de la Corte. En el Museo del Prado podemos ver el cuadro de La familia de Carlos IV, en el que están el Rey y la Reina con todos sus hijos. También pintó las dos majas, la desnuda y la vestida.

 BIBLIOGRAFÍA: MANUEL FERNÁNDEZ ÁLVAREZ

jueves, 20 de febrero de 2014

CARLOS III



En la segunda mitad del siglo XVIII reinó en España Carlos III.
Carlos III venía de gobernar Nápoles, que era una ciudad hermosísima y muy bien cuidada. Y cuando llegó a Madrid se quedó asombrado, porque Madrid era una ciudad sucia, sin alcantarillado. Los cubos de agua sucia y los orinales con todas sus lindezas olorosas, los tiraban por las ventanas. Es cierto que lo solían hacer por la noche, cuando apenas si transitaba gente por la calle. Y además que anunciaban su obsequio con el grito alarmante: “¡Agua va!.
Carlos III y sus ministros napolitanos decidieron cambiar aquel estado de las cosas. Había que corregir aquellas costumbres y limpiar Madrid.
Pero ocurrió que uno de sus ministros napolitanos, de nombre Esquilache, dio en que también había que trocar la indumentaria de los madrileños, que parecían disfrazados con sus largas capas y con sus enormes sombreros. Cierto que aquella indumentaria les hacía parecer gente de los bajos fondos, pero ellos no querían abandonar sus costumbres. Esquilache lanzó un pregón prohibiendo aquella vestimenta, mandó que los guardias, armados de tijeras, recortasen las capas madrileñas y que despojasen de sus grandes sombreros a todos los que pillasen en la calle. La pobre gente apenas si tenía dinero para comprar pan, los madrileños tenían hambre. Así que, cuando se vieron tan maltratados, estallaron en un motín. Tal ocurrió el 23 de marzo de 1766. Los amotinados furiosos, se pusieron en marcha contra la casa del ministro Esquilache. Y de allí marcharon al Palacio Real. Los primeros asustados fueron los Reyes Carlos III y su mujer María Amalia de Sajonia, que junto con sus hijos corrieron a refugiarse al Sitio Real de Aranjuez.
Carlos III tuvo que destituir a Esquilache, y renunciar a cambiar las costumbres de los madrileños.
Bajo Carlos III se hicieron grandes mejoras: el alcantarillado, bonitos paseos como el del Prado, la Puerta de Alcalá, el Jardín Botánico, el Palacio Real, reedificado de nueva planta después de que un gran incendio abrasase el antiguo Alcázar. Los madrileños acabaron diciendo de su Rey: “¡Carlos III, el mejor alcalde de Madrid!”.
Carlos III se preocupó de mejorar la vida de sus súbditos, de que la nación prosperase en todos los terrenos: en el económico como en el social y en el cultural. Supo rodearse de buenos ministros y le dio todo su apoyo.
Ahora bien, cuando murió Carlos III en 1788 las cosas comenzaron a cambiar. Un panorama sombrío amenazaría a España con el nuevo Rey, Carlos IV.
BIBLIOGRAFÍA: MANUEL FERNÁNDEZ ÁLVAREZ

miércoles, 19 de febrero de 2014

FELIPE V



Una nueva época apunta en España con el siglo XVIII. Europa entera predica la Ilustración. ¿Y eso qué quiere decir? Que había que extender la cultura, que las Artes y las Ciencias debían progresar y que la vida había que regirla por la razón. Surgió la primera Enciclopedia. Los ilustrados defendían la libertad individual y consideraban que todos los hombres nacen iguales y tienen los mismos derechos.
Los tiempos piden que España se modernice y que, puesto que la nación está en ruinas, hay que arrimar el hombro para levantarla.
Pero eso no pudo ser de inmediato, porque Carlos II el Hechizado murió en 1700 sin tener hijos, con lo que la primera cuestión que se planteó fue la sucesión al trono. Aunque España estaba en ruinas, poseía dominios en el norte de Europa, en Italia y, sobre todo en inmenso imperio de las Indias Occidentales (América hispana), sin olvidar el enclave asiático de las islas Filipinas.
Los aspirantes al trono de España eran dos: un francés: Felipe de Borbón, y un austriaco, el archiduque Carlos de Austria.
Felipe, que tomaría el nombre de Felipe V, tenía el apoyo de Francia, y el archiduque Carlos, consiguió la ayuda de Austria e Inglaterra. Y de ese modo estalló la guerra de Sucesión. Fue una guerra larga y devastadora, que duraría cerca de quince años, pues ni siquiera la Paz de Utrecht de 1713 acabó con ella por completo, dado que la lucha siguió muy viva en España hasta dos años después. La batalla de Almansa, en 1707, pareció decisiva, dejando ya Castilla en poder de Felipe V.
Al fin la paz se hizo. Pero el panorama era desolador. A las antiguas ruinas de aquella España del siglo XVII, se añadían ahora las provocadas por la guerra.
A lo largo del siglo XVIII reinarían cuatro reyes, cuatro Borbones muy distintos. El primero, Felipe V, tendría un largo reinado que llegaría hasta mediados de siglo. Y cosa curiosa: reinaría dos veces. Y es que a mitad de su reinado, creyendo que podía heredar la Corona de Francia, cosa incompatible con el hecho de ser rey de España, dimitió en su hijo Luis I. Pero la maniobra le salió mal porque su hijo falleció muy pronto, lo que obligó a Felipe V a coronarse de nuevo rey de España.
Felipe V reorganizó el sistema político español y estableció una forma de gobierno absolutista.
En primer lugar, abolió la lengua, las leyes y las instituciones de la Corona de Aragón (Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares), que se había opuesto a su reinado.
En cambio, el País Vasco y Navarra, que le habían apoyado en la Guerra de Sucesión, conservaron parte de sus leyes tradicionales.
En segundo lugar, unificó el sistema político y concentró en sus manos todo el poder, que ejercía a través de sus ministros.
El territorio español se dividió en provincias, cada una de las cuales era gobernada por un capitán general, nombrado por el rey.
Felipe V mandó construir el Palacio de la Granja de San Ildefonso que visitaremos a final de curso.

Después de Felipe V, reinó su hijo Fernando VI (hijo de Felipe V y de María Luisa de Saboya). Fernando VI se casó con una princesa portuguesa, doña Bárbara de Braganza. Fue un rey bondadoso y ejemplar. La pena fue que su reinado resultó muy corto: apenas trece años. La muerte de Fernando VI, sin sucesión (murió sin hijos), hizo que la Corona recayese en su hermano Carlos (hijo de Felipe V y de una italiana, Isabel de Farnesio).


 Bibliografía Manuel Fernández Alvárez


martes, 18 de febrero de 2014

FELIPE III FELIPE IV Y CARLOS II



SIGLO XVII LOS VALIDOS

 Felipe III (su valido Duque de Lerma), Felipe IV (su valido conde-duque de Olivares) y Carlos II.

Los últimos Austrias Felipe III, Felipe IV y Carlos II, que reinaron durante el siglo XVII, no pudieron evitar la crisis económica. De este modo, el Imperio español inició un periodo de larga decadencia.
En el siglo XVII los reyes dejaron el gobierno en manos de validos, que eran ministros con mucho poder. España mantuvo guerras con diversos países europeos que empobrecieron el país.
En principio, la muerte de Felipe II trajo un cambio considerable, pues al antiguo sistema de una Monarquía autoritaria, en la que el Rey trataba de controlar todo el gobierno, le sucedió otro comportamiento tan distinto que el Rey se olvidaba de su gobierno, dejándolo en manos de un noble protegido suyo (valido).
Felipe III era bondadoso y amaba la paz, algo muy valioso en la vida de los pueblos. En efecto, a tantas guerras y a tantas calamidades que habían sobrevenido en el siglo XVI iban a suceder unos años de paz. También ocurrió un suceso importante: la expulsión de los moriscos.
Felipe III hizo de su valido al Duque de Lerma, o lo que es lo mismo, en el amo de España.  Lerma pensó que podía tener otro valido, que fuera el que de verdad se dedicase a gobernar. Y así designó a Rodrigo Calderón, marqués de Siete Iglesias. Y hubo más, porque ambos se dedicaron a robar todo lo que pudieron. Pero algo tuvieron de bueno: les venía bien la paz con el resto de la Europa Occidental y el pueblo agradeció aquella paz.
La primera que se firmó fue con Inglaterra (en 1603), nada más morir la reina Isabel que tan enemiga era de España y pocos años después mejoraron las relaciones con los Países Bajos. Con Francia se afianzó la paz mediante un doble matrimonio principesco. Y de ese modo una princesa española, Ana de Austria, se convirtió en la reina de Francia como mujer de Luis XIII; mientras que a España llegó una princesa francesa: Isabel de Borbón, para casarse con el príncipe heredero, futuro Felipe IV.
El Duque de Lerma creyó oportuno aprovechar aquella paz para llevar a cabo una medida terrible: la expulsión de los moriscos, porque en su mayoría eran musulmanes. Era seguir el ejemplo de los Reyes Católicos cuando expulsaron a los judíos. Por lo tanto, era un intento de conseguir la unidad religiosa del país. Los moriscos eran mucho más numerosos y además eran, en su mayoría campesinos, especialmente en Aragón, en Valencia y en Granada. Aquella expulsión fue un drama colectivo.
Si el duque de Lerma había dado en ser tan holgazán como el Rey, dejando todo el poder en manos de Rodrigo Calderón, ese no sería el caso del nuevo valido, a la muerte de Felipe III. Pues su sucesor, Felipe IV, que era un muchacho que solo tenía dieciséis años cuando llega al trono, nombraría valido al conde-duque de Olivares. Y Olivares era un noble muy ambicioso que quería todo el poder.
Olivares, de carácter belicoso, consideró que la política pacifista de la época de Felipe III era un signo de debilidad del Imperio que tenía que ser corregido. España participó en la guerra más sangrienta y larga de todo el siglo XVII, la llamaron la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), que enfrentó a diversos países europeos (Francia, los Estados alemanes, Holanda, etc). Los ejércitos de España y de Austria, después de algunas victorias (como la de Breda de 1625), fueron derrotados. EL cuadro La rendición de Breda, también llamado Las Lanzas, fue pintado por Velázquez pocos años después de la batalla. Este cuadro lo podéis ver en el Museo del Prado. El conflicto finalizó con la la Paz de Westfalia, de 1648, Felipe IV reconocería la independencia de Holanda. Y once años después, en la Paz de los Pirineos, admitiría la supremacía militar de Francia.

 España también entró en guerra con Inglaterra. Ocurrió porque el príncipe de Gales y heredero de la corona inglesa, aspiró a casarse con una princesa española, María de Austria, la hermana del rey Felipe IV. Y con su espíritu aventurero se presentó de improviso en la Corte de Madrid para conocer a la princesa.
Como el príncipe de Gales no era Católico, los madrileños pensaron que lo mejor era hacer una manifestación de su profunda religiosidad, para pedir que aquel príncipe inglés hereje se convirtiera al catolicismo. Y de ese modo,
una noche de 1623 recorrió las calles de Madrid la más extraña de las procesiones: cientos de encapuchados, entonando tristes cánticos y dándose latigazos, arrastrando cadenas con los pies descalzos y llevando gigantescas cruces de madera. Un espectáculo tan dantesco que el príncipe inglés dejó Madrid sin pensarlo y no paró hasta verse en Londres, dando por rota la boda con la princesa María. Con lo cual cuando Carlos se convirtió en el nuevo Rey de Inglaterra, lo primero que hizo fue declarar la guerra a España.
El imperio entraba en decadencia, Portugal también se reveló separándose de España. Era la caída en picado.




EL REINADO DE CARLOS II EL HECHIZADO

El declive político y los continuos desastres militares iban unidos a un empobrecimiento del país verdaderamente lamentable. Los viajeros que llegaban a España no veían más que pueblos en ruinas, cuando no despoblados, campos abandonados, caminos impracticables, fondas sucias y destartaladas.
Aquella España que había sido la dueña de medio mundo, no era más que la sombra de sí misma. Y todo ello cuando unas terroríficas pestes asolaban el país, llevándose en ocasiones a la mitad de sus habitantes.
Cuando muere en 1665 Felipe IV le sucede su hijo Carlos II, un muchacho de tan raquítica condición física que el pueblo creía que estaba maldito, que le habían echado un mal de ojo. Y así pasaría a la Historia, como Carlos II el Hechizado. Y aunque parecía que la paz con todas las potencias europeas podía permitir una recuperación de la patria, lo cierto es que el rey de Francia, Luis XIV, tan poderoso que le llamaban el Rey Sol, se entretendría en hacer la guerra año tras año a España, arrebatándole los territorios que le quedaban en Europa.
Y lo que fue lo peor. Cuando muere Carlos II en 1700, sin hijos, se plantea un gravísimo problema: el de la sucesión. Media Europa se lanzó para hacerse con la Monarquía que estaba sin rey. Sería la guerra de Sucesión entre dos bandos, el que apoyaba a un nieto de Luis XIV, de nombre Felipe, y el que apoyaba al archiduque Carlos, de la Casa de Austria.
Un conflicto tan grande que asolaría a España durante más de doce años y que acabaría poniendo en el trono al representante de una nueva dinastía: la casa de Borbón.
A pesar de tantas ruinas, en aquella España que iba de derrota en derrota, hombres como Cervantes seguían escribiendo y hombres como Velázquez pintaban cuadros geniales. Es el Siglo de Oro, en este siglo aparece la obra de Lope de Vega, Calderón de la Barca, Quevedo y de los pintores como Murillo, Ribera y Zurbarán.
BIBLIOGRAFÍA MANUEL FERNÁNDEZ ÁLVAREZ 






FELIPE II



Felipe II fue rey de España y Portugal. Era hijo del emperador más poderoso de su tiempo Carlos I y de la reina más hermosa que ha tenido España Isabel de Portugal. Nació en Valladolid en  1527  y murió en El Escorial en  1598.
Felipe II no era un rey soldado como había sido su padre sino un rey papelero que le gustaba estar en su despacho. Le gustaba la música, la caza, la pesca y el coleccionismo. No habló cinco idiomas como su padre: solo habló español y portugués. Creó la biblioteca privada más importante del mundo, con voluntad expresa de hacerla accesible a todos. Tuvo mucho sentido de la responsabilidad debido a la obediencia al emperador y el afán de superarlo.
En 1561 hizo de Madrid la capital de la Monarquía, y mandó construir un grandioso Monasterio, y a la vez palacio, en un lugar llamado El Escorial.
Al morir Carlos I, el Imperio quedó dividido. Su hijo Felipe II heredó todos sus reinos excepto Austria y el Imperio alemán.
Además Felipe II fue el rey más poderoso de la cristiandad y el gran defensor del catolicismo. Por eso, luchó contra la Europa protestante y contra los turcos musulmanes. Fueron unos tiempos prósperos para España, salvo la rebelión de los Países Bajos. El despliegue del Imperio fue tan formidable que mientras los españoles vencían a los turcos en la batalla de Lepanto en 1571, otros españoles cruzaban el Océano Pacífico y fundaban la ciudad de Manila que sería capital de una nueva nación que llevaría el nombre del Rey: las islas Filipinas.
En la batalla de Lepanto, la armada de la Santa Liga contra el Turco, formada por Roma, Venecia y España y mandada por don Juan de Austria, el hermano del Rey, conseguiría una victoria decisiva. A partir de ese momento el  imperio Turco dejaría de ser una amenaza para la Cristiandad. En aquella batalla combatió Miguel de Cervantes, autor de Don Quijote de la Mancha.
Sin duda el momento de mayor expansión se da en 1580, cuando el Gran Duque de Alba conquista todo Portugal para Felipe II.
Ahora bien, un dominio de medio mundo, hasta el punto de constituir el mayor imperio jamás conocido, provocaba envidias y recelos. Particularmente enemigas se mostraron Francia como Inglaterra. A Francia logró vencerla pero otra cosa fue el enfrentamiento con la Inglaterra de Isabel, la hija de Ana Bolena.
Porque Isabel había logrado reunir a los mejores marinos de su tiempo, con unos navíos muy veloces. Isabel de Inglaterra mandó sus naves a destruir el mismo Cádiz. Entonces Felipe II decidió castigar a la Reina inglesa invadiendo su Reino.
El rey español tenía el mejor ejército del mundo, mandado por el soldado más notable de su tiempo: Alejandro de Farnesio. Nadie dudaba de que una vez Alejandro de Farnesio desplegase sus tercios en las tierras de Inglaterra, la victoria sería suya.

Ahora bien, para conseguirlo hacía falta cruzar el Canal de la Mancha. De ahí que Felipe II decidiera construir una formidable armada que recibió el nombre de: La Armada Invencible. Pero fue todo lo contrario, porque enfrentada con la inglesa en 1588, la derrota fue total, de modo que jamás Alejandro Farnesio y sus soldados pudieron invadir Inglaterra. El esfuerzo había sido tremendo, arruinando al pueblo español. Allí comenzó la decadencia del Imperio y el final del reinado de Felipe II.
Bibliografía Manuel Fernández Álvarez.

domingo, 16 de febrero de 2014

EL EMPERADOR CARLOS I



Unos nuevos tiempos comenzarían para España, porque el sucesor del rey Fernando sería un príncipe que venía de muy lejos, Carlos. Un muchacho de dieciséis años nacido en los Países Bajos y educado en la cultura francesa. Carlos I fue el primer monarca de la dinastía de los Austrias. La dinastía de los Austrias recibe este nombre porque la familia de los Hasburgo, a la que pertenecía el padre de  Carlos I tenía su origen en Austria. Además, fue elegido emperador de Alemania con el nombre de CarlosV.
Era hijo de Juana, la hija de los Reyes Católicos, pero esta reina hacía cosas tan raras que las gentes creyeron que había perdido la cabeza. Así que empezaron a llamarla “Juana, la loca”. Decían que la culpa la había tenido su marido, que era tan guapo que le llamaban “Felipe el Hermoso”. De modo que la pobre Juana, como le venían con chismes de que Felipe tenía aventuras con otras damas de la Corte, empezó a sufrir celos que la hicieron enloquecer. A la pobre Juana, como su marido murió muy joven, le entró tanta tristeza que no quería que lo enterrasen. Así que hubo que llamar a su hijo, el príncipe Carlos, para que gobernase España.
Carlos no sabía ni papa de español, así que los castellanos cuando se enteraron de que a aquel muchacho le habían hecho Emperador, que tenía que marcharse de España y pedía más dinero para sus gastos imperiales, Castilla se sublevó. Fue la rebelión de los comuneros castellanos. Los comuneros pedían al rey, entre otras cosas, pagar menos impuestos y tener mayor participación en el gobierno. Los comuneros fueron derrotados por la caballería del Rey y sus tres capitanes, Juan Padilla, Juan Bravo y Pedro Maldonado fueron cogidos prisioneros y degollados.
Poco a poco las cosas fueron cambiando, Carlos volvió a España para aprender lo que no sabía. ¡Tenía que ganarse a los españoles!. Frente a la dura represión contra los comuneros que muchos cortesanos le pedían  contestó: ¡No más sangre!.
Y vinieron días de fiesta porque el Emperador, se casó con una princesa, Isabel de Portugal. Carlos acabó poniendo la corte en Valladolid.
Carlos I gobernó España, América, los Países Bajos, amplias zonas de Italia y toda Alemania.
Durante su reinado, se inició la colonización de América, que consistió en poblar, gobernar y explotar las riquezas de América.
Uno de esos conquistadores, Hernán Cortés, estando en Cuba tuvo noticias de la existencia de un Imperio riquísimo dominado por los aztecas, ¡El Imperio de los Aztecas!, cerca de México. Tres años después, se había apoderado de su capital. Fueron muchos los españoles que quisieron imitarle yéndose a las Indias (las Américas). Entre ellos destacó Francisco Pizarro.
Pizarro tuvo noticia de que muy al sur de Panamá un gran Imperio, lleno de riquezas, se extendía por los Andes: el imperio de los incas. Pizarro se apoderó del rey de los incas, el cual le prometió llenarle toda una habitación con oro a cambio de su libertad. Y el oro llegó, pero Pizarro no liberó a su real prisionero. Lo mandó ejecutar, acto que fue muy criticado en España.
Hubo dos hombres, el padre Bartolomé de las Casas, que no dejó de defender la causa del indio y fray Francisco de Vitoria, el que fue profesor de la Universidad de Salamanca y cuyas denuncias de los malos tratos sufridos por los indios acabaron llevando al Emperador Carlos V a cambiar la legislación con Leyes Nuevas de Indias, en 1542.
Carlos I dedicó buena parte de su reinado a solucionar los conflictos europeos, como la guerra entre católicos y protestantes que estalló en los Estados alemanes. Y es que a principios del siglo XVI, buena parte de la cristiandad creía que la Iglesia necesitaba una reforma. Un fraile alemán Martín Lutero, “protestó” contra algunas prácticas abusivas de la iglesia y fue expulsado de ella. La doctrina de Lutero se difundió sobre todo por Alemania, y a sus seguidores se les denominó luteranos o protestantes.
En el norte de Europa, los príncipes alemanes negaban su obediencia al Emperador. Así que el Emperador presentó batalla a sus enemigos y les venció en la batalla de Mülhberg. Tiziano pintó al Emperador como soldado en el campo de batalla. Este cuadro lo podéis ver en el Museo del Prado.
Francia se convirtió en el principal rival para lograr el poder de Europa, pues el rey de Francia, Francisco I, queriendo las mismas cosas que tenía el Emperador (el Imperio, Milán y Nápoles), no hacía más que combatirle, de forma que nada menos que cuatro guerras se libraron entre los dos reyes.  También lucharon contra los turcos musulmanes.
Como podéis ver, Carlos I, no hacía más que viajar. Tan pronto estaba en Alemania, como en Italia, en los Países Bajos como en Francia ¡Y hasta en África”. Después de tanto guerrear, el viejo emperador, pasó los últimos días en el monasterio de Yuste (Extremadura), con apenas media docena de frailes jerónimos. Carlos V mandó hacer allí una sencilla mansión y, allá se fue con unos pocos de los suyos. Un año después, el 21 de septiembre de 1558, murió el Emperador.


 Vídeo de Antonio García Megía y Bibliografía de Manuel Fernández Alvárez "Pequeña Historia de España".

martes, 11 de febrero de 2014

TEATRO EN INGLÉS 11-02-2014


TEATRO EN INGLÉS 02/11/2014 en PhotoPeach
 

LA EDAD MODERNA




La Edad Moderna comenzó con el descubrimiento de América, en 1492 (siglo XV), y terminó con la Revolución francesa a finales del siglo XVIII. Se divide en dos grandes períodos.
ü  En el primer período, España se convirtió en un gran imperio. Los Reyes Católicos terminaron de unificar los reinos de España e iniciaron la conquista de América. Sus sucesores, Carlos I y Felipe II, adquirieron nuevas posesiones en Europa, América, Asia y África.

ü  En el segundo período, a partir de los primeros años del siglo XVIII, los reyes impusieron la monarquía absoluta, una forma de gobierno en la que el rey tenía todo el poder.

En los siguientes siglos de la Edad Moderna reinaron:
En el siglo XVI Carlos I y su hijo Felipe II.
En el siglo XVII los reyes dejaron el gobierno en manos de validos, que eran ministros con mucho poder. Felipe III (su valido Duque de Lerma), Felipe IV (su valido conde-duque de Olivares)
En el siglo XVIII destacaron los reinados de Felipe V y Carlos III.


viernes, 7 de febrero de 2014

CRISTÓBAL COLÓN

 Aquí tenéis unos vídeos de Cristóbal Colón y los Reyes  Católicos, también os dejo un resumen de lo que hemos contado en clase sobre Colón del libro "PEQUEÑA HISTORIA DE ESPAÑA" de Manuel Fernández Álvarez.



En 1485 un marinero llega al convento franciscano de La Rábida, cerca de Huelva. El marinero se llama Cristóbal Colón y tiene un plan fantástico, quiere que alguien le dé un barco para llegar a las Indias Orientales. Con la ayuda de aquellos frailes Colón consigue llegar a la Corte. Pide ayuda a los mismos Reyes. Los Reyes Católicos apoyan el fantástico plan de aquel marino desconocido, y de ese modo comenzó la gran aventura. Las tres carabelas: La Santa María, La Pinta y La Niña navegaron a través del Océano Atlántico.
Llegó un momento en que los ánimos de los marinos empezaron a encogerse, por mucho que navegaban solo veían mar y mar. Los alimentos empezaban a escasear. Estalló el motín, aquellos marineros querían volver a España, llegando a amenazar a Colón con arrojarlo al mar. Al fin, cuando todo parecía perdido un marinero exclamó: ¡Tierra a la vista!, amanecía el 12 de octubre de 1492. Aquel puñado de valientes, con Colón a su frente, había logrado la gran hazaña: el descubrimiento de América.
Pero no todo fueron triunfos y maravillas. A los Reyes se les echaron de pronto unos años muy terribles, con la muerte de sus hijos. Todo comenzó con la pérdida del príncipe don Juan y más tarde la de su hija primogénita Isabel, que estaba casada con el rey de Portugal. Había dado a luz un hijo, pero no había soportado el parto. Los reyes parecieron consolarse con el nieto que les había dado la princesa Isabel, pero también murió. La reina Isabel no hacía más que llorar, las penas la iban consumiendo, tanto que el 26 de noviembre de 1504 moría en Medina del Campo.

Fernando siguió mandando sus tropas a nuevas conquistas, consiguió su última gran victoria con la incorporación de Navarra en 1512.

jueves, 6 de febrero de 2014

LOS REYES CATÓLICOS

Aquí os dejo un vídeo de Los Reyes Católicos elaborado por Antonio García Mejía. Es muy ilustrativo, Espero que os guste.

Aquí os dejo también el relato que hemos visto en clase de Manuel Fernández Alvarez de su libro "PEQUEÑA HISTORIA DE ESPAÑA".


LA ÉPOCA DE LOS REYES CATÓLICOS: FERNANDO II DE ARAGÓN E ISABEL I DE CASTILLA

Dos jóvenes príncipes que eran primos segundos, Isabel y Fernando, se enamoran y deciden casarse afrontando la cólera del hermano de Isabel, que era nada menos que Enrique IV, rey de Castilla.
Fernando, era príncipe de Aragón y como la Princesa estaba tan triste porque sabía que el Rey la quería casar a su antojo, Fernando pensó en casarse con ella. Isabel aprovechó la marcha de su hermano para escaparse y no paró hasta llegar a Valladolid, donde tenía amigos poderosos. Entonces mandó un correo a su primo Fernando para que se reuniera con ella. Fernando ideó un plan para pasar la frontera, tan vigilada por los guardias del rey Enrique, se disfrazó de criado de unos comerciantes que iban a Castilla. Cuando los príncipes se vieron se enamoraron. El Rey, cuando se enteró de que se habían casado se enfadó pero tuvo que aceptarlo. Cuando murió Enrique IV, Isabel se proclamó reina de Castilla.
Los Reyes Católicos completaron la conquista de los territorios musulmanes de la Península, fueron tomando año tras año, las principales ciudades musulmanas. En el 1491 al sultán Boabdil solo le quedaba Granada. Fue el 2 de enero de 1492 cuando Isabel y Fernando se proclamaron señores de la ciudad de Granada. Además, unificaron los reinos cristianos, excepto Portugal. Después, ampliaron sus dominios con Canarias, Melilla, Nápoles y las tierras de América descubiertas por Cristóbal Colón.

Os dejo otro vídeo de TVE.

sábado, 1 de febrero de 2014